Los contratos deben celebrarse y ejecutarse de buena fe, obligando a las partes a cumplir con las expectativas razonables. Esto es clave para la confianza en las relaciones comerciales.
- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan no sólo a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan considerarse comprendidas en ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante cuidadoso y previsor.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
Actuar de buena fe no solo es un principio legal, sino que también fortalece las relaciones comerciales y puede prevenir conflictos futuros.
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
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