Los bienes o servicios son activos, incluso si solo lo son de forma momentánea, cuando se reciben y utilizan (como en el caso de muchos servicios). El control incluye la capacidad de impedir que otras entidades dirijan el uso y obtengan los beneficios de un recurso (véase el párrafo 18). Los beneficios económicos o el potencial de servicio incorporados a un recurso son los flujos de efectivo potenciales (entradas o ahorros en las salidas), o la capacidad de proporcionar servicios que contribuyan a alcanzar los objetivos de la entidad, que pueden obtenerse directa o indirectamente de muchas maneras, como por ejemplo:
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