Para que una obligación sea jurídicamente divisible, debe ser materialmente fraccionable y no debe afectar significativamente el valor del objeto. Esto asegura que cada parte mantenga la calidad del todo.
- Requisitos. La prestación jurídicamente divisible exige la concurrencia de los siguientes requisitos: a) ser materialmente fraccionable, de modo que cada una de sus partes tenga la misma calidad del todo; b) no quedar afectado significativamente el valor del objeto, ni ser antieconómico su uso y goce, por efecto de la división.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
Conocer estos requisitos ayuda a las partes a estructurar adecuadamente sus obligaciones y evitar disputas sobre la divisibilidad.
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
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